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Crónica de una Muerte Anunciada
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La venta de ENAGAS a Gas Natural sdg, S.A.

Breve historia de ENAGAS, para los no iniciados en esta historia

ENAGAS fue constituida por el INI en 1972, con el objeto social de reordenar el sector del gas y de  impulsar el desarrollo del gas natural a nivel nacional, mediante la construcción de la red de gasoductos y la comercialización del gas natural, especialmente, en los mercados industriales. Gran parte de la industria española, siguiendo pautas  de la industria europea, demandaba la reconversión a esa nueva energía, como medio para mejorar muchos de sus procesos de fabricación,  siendo los más necesitados de reconversión, los correspondientes a las industrias del sector azulejero y cerámico, industrias con importante concentración en Castellón de la Plana y Valencia, que veían como su competencia, especialmente en Italia, estaba inmersa en un agresivo plan de reconversión de instalaciones para utilizar el gas natural en sus equipos, por su mayor eficiencia y limpieza.

ENAGAS compró a la antigua Gas Natural, propiedad de Catalana de Gas, las instalaciones de almacenamiento y regasificación de gas natural de Barcelona y se subrogó en los contratos de abastecimiento de gas natural que GN había establecido con Argelia y Libia a finales de los años sesenta. En escritura otorgada por el notario Ruiz Gallardón, tío del actual Presidente de la Comunidad madrileña, figuraban como representantes de las empresas en el acto de compraventa: Luís Valero Bermejo, presidente de ENAGAS y Butano S.A. y Pedro Durán Farell, presidente de Catalana de Gas y de Gas Natural. La transacción se realizó por un importe de cerca de 3.000 millones de pesetas.

ENAGAS, importaría el gas natural licuado, lo regasificaría en la fábrica de Barcelona y lo distribuiría a sus clientes industriales y a las compañías distribuidoras locales ya constituidas y las que se fueran constituyendo en diferentes zonas del país para la distribución urbana del gas natural. Además, se efectuaría el suministro a Catalana de Gas que, por sucesivos acuerdos políticos con sucesivos gobiernos, tanto del moribundo régimen como con los de UCD, mantendría la práctica exclusiva de la distribución en Cataluña a precios preferenciales.

Las sucesivas crisis energéticas de los setenta, las soterradas, pero reales crisis políticas y económicas del "tardofranquismo", donde los enfrentamientos entre "tecnócratas" y "azules" alcanzaron límites de negro culebrón, y  el agitado periodo de transición a la democracia, retrasaron gran parte de los ambiciosos planes iniciales, entre los que se incluían: el acelerado desarrollo de las infraestructuras gasistas con la extensión por la costa Mediterránea, por Aragón, La Rioja, Navarra, el País Vasco y la zona centro. Así como, la participación mayoritaria en la construcción de un gran gasoducto submarino que arrancaría de Argelia y penetraría en la península por Cartagena para, después, cruzar los Pirineos y adentrarse en Francia.

De estos planes, con un retraso considerable respecto al programa inicial, solo se materializaron al comienzo de los años ochenta: la gran ampliación de la fábrica de Barcelona y la extensión de los gasoductos y redes de distribución de Barcelona a Castellón y a reducidas zonas de Aragón, Navarra, La Rioja y País Vasco. Todas estas inversiones se ejecutaron, prácticamente, sin aportaciones de capital por parte del Estado que consintió un suicida endeudamiento exterior en dólares en meteórica revalorización. En 1983, la deuda de ENAGAS en divisas alcanzaba los 75.000 millones de pesetas, un 75% de la deuda total contraída. Esta decisión causó un gran desequilibrio financiero en la joven y dinámica, pero encorsetada y endeudada empresa. Por otro lado, el fracaso de su fusión con Butano S.A., después de que fuera aprobada, en agosto de 1974, por  un Consejo de Ministros presidido por el príncipe D. Juan Carlos, Jefe de Estado interino por enfermedad  temporal de Franco, impidió: una eficiente reordenación del sector de gases combustibles, una oportuna financiación con cargo a los grandes activos de Butano S.A. y una eficaz coordinación para el desarrollo de los mercados del nuevo gas que, en los centros urbanos y en numerosos procesos fabriles, venía a sustituir a la tradicional bombona de butano.

De esta forma, desde su constitución hasta principio de los años ochenta, ENAGAS tuvo un único cliente de importancia, Catalana de Gas, que apenas le reportaba beneficios por los estrechos margenes fijados en los precios de cesiónn a la distribuidora catalana. Paralelamente, crecían unos compromisos financieros asfixiantes y los planes iniciales, de expansión de infraestructuras gasistas, se mantenían congelados. Todo ello suponía ofrecer cuantiosas perdidas, para "deleite" de otros sectores energéticos y de los detractores de la empresa pública que habían sido muy beligerantes con la iniciativa de  introducir el gas natural en España.

En 1981, Leopoldo Calvo Sotelo impulsa la creación (31.12.81) del Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH)  que asumía   las participaciones del INI en las empresas más rentables surgidas del Monopolio de Petróleos que fue creado, en 1927, por su ancestro José Calvo Sotelo, Ministro de Hacienda con Primo de Rivera. Leopoldo Calvo Sotelo colocó al siempre presente Claudio Boada al frente de la nueva "Joya de la Corona". Recordemos que Claudio Boada era presidente del INI, en 1973, cuando ENAGAS fue autorizada a renegociar el contrato de aprovisionamiento con Argelia. Un contrato que nunca pudo cumplirse en los términos acordados entonces. Miguel Boyer, actual Presidente de la Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH), figuraba al frente de la dirección de planificación del Instituto. Enpetrol (EMP) y su industria química,  Hispanoil, Eniepsa, Petroliber, Campsa, Butano y ENAGAS, pasaron a formar el nuevo organismo público. En 1981, el capital desembolsado del grupo ascendía a 54.000 millones de pesetas, las reservas a 100.000 millones y la facturación alcanzaba el BILLON de pesetas. La joven ENAGAS era el "patito feo" entre aquel grupo de "Cisnes del Oro Negro" encaminados hacia su previsible privatización y futuro destino de grandeza. (La mayor parte de estas empresas conformarían Repsol en 1987, emporio petrolero y gasista que ha alcanzado en 1999 una facturación de más de CUATRO BILLONES DE PESETAS, colocándose a la cabeza del ranking empresarial español).

La amenaza de disolución de ENAGAS fue algo más que un rumor y planeó sobre la empresa cuando ya había sido dimensionada y profesionalizada con  fines bien diferentes a los de una inminente muerte súbita. El ascenso al poder, en 1982, del Partido Socialista con un Miguel Boyer, como brillante vicepresidente económico y adalid de neocapitalismo liberal, agudizó los rumores. El malestar general se implantó entre las filas de los viejos y nuevos gasistas, y el pánico se extendió por ENAGAS. La muerte de ENAGAS podría significar el estancamiento definitivo del controvertido y errático sector gasista español. Pero los guerristas y los ecologistas se fueron convenciendo de que una de las batallas a ganar a la emergente "beautiful people" era la del parón nuclear y, por tanto, la de impulsar la expansión de una energía no contaminante, como era el gas natural. Además, el contencioso que se había producido por el incumplimiento del contrato con Argelia requería solución urgente y ésta pasaba por desbloquear el impasse gasista.

Desde el sector del gas se había iniciado, también, una gran ofensiva desde los niveles más diversos. "Se da una patada a una piedra y te encuentras con un gasista" - exclamaba, divertida, Carmen Mestre, por entonces Directora General de la Energía. Todos: directivos, sindicalistas, y políticos no comprometidos con los "altos voltajes", hicieron posible la firma del  Protocolo del Gas de 1985, en el marco del flamante y primer Plan Energético Nacional socialista. Esto supuso la resurrección instantánea de ENAGAS, eterna Ave Fenix, y del tímido y obscurecido, pero emergente, sector del gas natural. Fue una espectacular suma de esfuerzos, amparada por razones eficiencia y racionalidad de la tarta energética y por razones de determinante peso: era lo que la CEE esperaba de la política energética de un país a las puertas de su integración en el organismo supranacional. Por aquel entonces la penetración media del gas natural en los países de la CEE, hoy UE, alcanzaba el 20%; en España no llegaba al 3%, por su casi exclusivo consumo en Cataluña y, en pequeña cuantía, en Aragón, Navarra, Castellón, La Rioja y el País Vasco, .

Por tanto, ENAGAS, que había iniciado su andadura acometiendo fuertes inversiones, con un exiguo capital social de 12.000 millones de pesetas, fue capitalizada, pasando el capital suscrito de los 16.000 millones de pesetas, en 1981, a 56.000 millones en 1985, se renegoció el contrato con Argelia, bajo el patrocinio de Alfonso Guerra, y todo el mundo se puso a la frenética tarea de cumplir los nuevos objetivos, que si bien se distanciaban de los fundacionales, suponían un gran reto a alcanzar para comienzos de los años años noventa. Aquellos objetivos que fueron superados con creces, en 1990, momento en el que se acometió una segunda segunda fase de expansión, debido a la favorable respuesta de los mercados ante la nueva y eficiente energía que, por fin, comenzaba a abrirse paso contra viento y marea y contrariando los deseos de muchos.

Pero retrocedamos al año 1987, año de la constitución de Repsol y de su siguiente y exitosa privatización.
Durante el planteamiento de aquella operación se decidió que no era oportuna la integración de ENAGAS en Repsol. El todavía "patito feo" tenía un activo/pasivo descomunal frente al conjunto del resto de las empresas del INH que integrarían Repsol. Además, sus resultados no eran lo suficientemente atractivos como para ofrecerlos a un mercado de valores que había que cautivar a toda costa. El INH buscaba obtener una colocación espectacular de las acciones de Repsol y no podían correrse riesgos de ningún tipo. Así que los asesores financieros de la operación recomendaron mantener ENAGAS al margen de una de las primeras privatizaciones de empresas, propiedad, hasta entonces, del Estado Español. ENAGAS, aunque  no fue privatizada, siguió siendo parte del grupo INH, y dependió, a efectos de gestión, de las normas y control de REPSOL. Entre otros factores, porque Oscar Fanjul era quien presidía el INH y Repsol.

¿Qué hacer con ENAGAS? fue una de las frecuentes preguntas cuestiones que, de vez en cuando, se planteaban Fanjul y su equipo. El gas natural ya había llegado a Castilla León y a Madrid y seguía, su extensión, hacia Asturias y Andalucía. Se veía que las inversiones de ENAGAS continuarían  creciendo. Eso conllevaba la creación de numerosas distribuidoras locales promovidas por Repsol y con su participación mayoritaria. Repsol se iba posicionando, rápidamente, en el mercado de la distribución del gas natural. Así mismo, entró, con decisión, en el capital social de Gas Madrid, haciéndose con su control, y silenciosa, pero eficazmente fue aumentando su participación en Catalana de Gas. Cuando Catalana de Gas quiso reaccionar se encontró con la cruda realidad: Repsol propuso la fusión de Gas Madrid con Catalana de Gas, de forma que la empresa resultante tuviera el control del resto de la mayoría de las pequeñas distribuidoras locales que se habían ido constituyendo. Los activos de Repsol en la nueva empresa eran muy superiores a los del siguiente propietario, La Caixa, y por tanto debería ejercer, supuestamente, el control.

Pero el grupo catalán, reaccionó amenazante, y no tardó en politizar la operación y en imponer sus condiciones, como siempre, en defensa de su tradición gasista de 150 años y de la utopía del catalanismo del gas natural, "algo más que un gas". Siempre confunden lo viejo con lo antiguo y la tradición,  y esgrimen, como razón de peso, el tan cacareado éxito de la pionera y "explosiva" expansión del gas natural en Cataluña en los setenta. Con el victimismo habitual que acompaña a cualquier petición catalana y con una constante y bien dosificada presión política sobre el gobierno, consiguieron salvar la cara con grande cabreo por parte de Repsol, de su Presidente, de las gentes de Gas Madrid y de los responsables de un buen número de las recientemente creadas distribuidoras.

La fusión se haría mediante la "fusión por absorción" de Gas Madrid por Catalana, y Repsol que era el accionista mayoritario (45 %) tendría, en el Consejo de Administración, el mismo número de consejeros que el  segundo accionista (25 %), La Caixa. El sapo que se tuvo que tragar Repsol y, especialmente su presidente, fue que el presidente del Consejo de Administración de la nueva empresa, habría de ser el inefable Don Pedro Durán Farell, aunque la gestión, supuestamente, correspondería al Consejero Delegado que decidiera nombrar Repsol. Otro sapo que tragaron todos, excepto los catalanes, fue el que el nombre de la empresa sería Gas Natural. De esta forma, Durán resucitaba, sacaba de baúl de los recuerdos, aquella empresa de sus amores que, allá por los setenta, fuera disuelta tras la venta de sus principales activos a ENAGAS, Don Pedro era todo un romántico, un hombre del "renacimiento". Y el último sapo de aquella primera e indigesta plaga fue la creación de la "Fundación Catalana de Gas", dotada con fondos de la nueva empresa, y con la que se mantendría allá, en los olimpos benéficos y para la eternidad, la bandera y el emblema de los gasistas catalanes, como arma en la reserva de indudable valor ideológico, político, estratégico y de divulgación de valores y principios a las huestes conquistadas. Con esto, se iba completando una cuadratura de un círculo por arte de la magia política que hubiera sido imposible imaginar diez años antes. Pero todavía faltaba por cobrar una de las piezas más sustanciosas, ENAGAS, y a ello se pusieron nuestros venerables amigos.

En 1993, las red de gasoductos construida por ENAGAS se había multiplicado por tres y se había extendido de cinco a trece Comunidades Autónomas, estando en construcción infraestructuras gasistas en las tres restantes: Galicia, Extremadura y Murcia. Se habían construido dos nuevas fábricas de recepción y almacenamiento de gas natural, en Huelva y Cartagena. Se conectó, a través de Pirineo Navarro, con la red de gasoductos europea, para la importación de gas procedente de Noruega, y se había iniciado el planteamiento del proyecto para la futura construcción del gasoducto Magreb-Europa, de 1400 kilómetros de longitud, que partiendo de Argelia finalizaría en Córdoba, desde donde una derivación recorrería Extremadura hasta la costa atlántica en Portugal, con el objetivo de posibilitar el desarrollo gasista en el país vecino.

El capital de la empresa, en su totalidad suscrito por el Estado a través del INH  que, en 1985, ascendía a 56.000 millones de pesetas alcanzó, en 1993, tras sucesivas ampliaciones,  los 105.000 millones de pesetas y las inversiones realizadas en el periodo 85 - 93 fueron de cerca de 160.000 millones de pesetas, para las que se contó con subvenciones del FEDER  y de otros organismos comunitarios y con la oportuna cofinaciación, en una parte de esas inversiones, de las Comunidades Autónomas interesadas en disponer de gas Natural. Una nueva y eficaz suma de esfuerzos, de empresas y organismos e instituciones públicas, para dotar España de la infraestructura gasista que requería y que, aunque con retraso en relación al desarrollo gasista del resto de Europa, por fin, se podía hacer realidad. Se había conseguido inducir una fuerte demanda en los mercados potenciales de esta nueva energía.

En 1993, los ingresos de ENAGAS, por ventas,  alcanzaron los 109.000 millones de pesetas, un 65% superiores a los de 1884, y en 1995, en creciente escalada, se alcanzarían los 155.000 millones de pesetas,  debido a la maduración de las inversiones realizadas en la segunda mitad de los años ochenta y al continuado esfuerzo comercializador.

En 1993, las ventas totales de gas habían crecido un 150% desde el año 85; y se multiplicaron por cinco las correspondientes al mercado industrial, atendido directamente por ENAGAS, y por siete en el año 95. En ese año, las ventas en el mercado industrial de ENAGAS fueron un 5% superiores a las ventas efectuadas al conjunto de compañías distribuidoras de gas natural en España que, a su vez distribuían gas natural a hogares y a la pequeña industria en las áreas de su influencia.

El activo/pasivo de la empresa en 1994 ascendía a 205.000 millones de pesetas y el beneficio d.d.i. a 9.500 millones de pesetas, que ascendió a 17.000 millones de pesetas, en 1995. Estos fueron los primeros resultados de ejercicio realmente importantes fruto de una larga, aunque aquí resumida, historia, plena de ilusión por el futuro prometedor que se había, al fin, alcanzado. Y es, entonces, cuando la nueva Gas Natural sdg, S. A. maniobra oportunamente para hacerse de un plumazo, nunca mejor dicho, con el control de ENAGAS. Una operación cuyos términos, con Repsol como invitado de piedra, fue pilotada por el inefable Durán Farell y el Ministerio de Industria y Energia, bajo el mando de Manuel Eguiagaray.

Una vez más, el grupo catalán, bajo el paraguas de CIU y La Caixa, aprovecha la situación política. Esta vez amparado por el más que necesario apoyo de CIU al gobierno del PSOE. Gas Natural se hizo, sin subasta o concurso previo, y por unos 60.000 millones de pesetas,  con unos resultados y unos recursos humanos y materiales en cuyo desarrollo no solo no había  contribuido sino dificultado históricamente por el trato preferente que Catalana de Gas había recibido en la política de precios de adquisición del gas a ENAGAS. Precios que a principio de los ochenta eran cerca de un 20% inferiores al de los precios fijados para el resto de las distribuidoras. Esta política se mantuvo durante años en claro perjuicio de los resultados de ENAGAS y, por tanto, del INH y del erarario público, ya que, con cargo a los beneficios obtenidos de los "cisnes del oro negro", el INH inyectaba recursos en una ENAGAS inmersa en la realización de infraestructuras y captación de mercados que tardaron en ofrecer significativos resultados positivos.

A todo esto conviene recordar que las relaciones personales de Oscar Fanjul con Pedro Durán fueron siempre bastante tensas. A Fanjul le habían hurtado, en gran medida, el control directo de los destinos de ENAGAS y de Gas Natural. Con el cambio de Gobierno de 1996, Fanjul abandonó la presidencia de Repsol que recayó en Alfonso Cortina, hombre del BBV, banco accionista mayoritario de Repsol. El equipo de Fanjul se ha mantenido prácticamente intacto, un equipo en el que figuran, bien acomodados, unos cuantos cargos procedentes de la administración socialista. Cortina fue recibido por Durán con gran satisfacción, pues parecía inclinado a consentir la creciente autonomía de gestión del Grupo Gas Natural. Pero Don Pedro y su corte no tardaron en crispar a Cortina. En 1998, se le propuso amablemente el abandono de la presidencia del Grupo GN, pasó a ocupar su presidencia honoraria y la presidencia de la Fundación Ortega y Gasset. Pero nuestro hombre falleció sin avisar un año después, en plena actividad, como consecuencia de un derrame cerebral, a los 79 años de edad. Todo un record de realización personal y de habilidad profesional, el inexorable "reloj biológico" le permitió llegar final de su vida con su sueño cumplido. Pero no todo estaba atado, algunos cabos quedaron sueltos y de ellos se puso a tirar La Ley de Hidrocarburos.

Algunos creen todavía que, tras la constitución de Gas Natural, Repsol pretendía entregar su control a ENAGAS, cosa harto complicada a nuestro juicio y no sabríamos explicar, con exactitud, hasta donde llegó esa posibilidad. Lo que sí debería haber hecho el INH o la SEPI, en el momento adecuado, es privatizar ENAGAS, y no propiciar la creación de un nuevo monopolio a costa del Estado, el Grupo Gas Natural, que ahora, como es público, es necesario deshacer, como consecuencia de la imperativa, por ley, liberalización de los mercados de hidrocarburos basada en las directivas de UE. Y cuya gestión, traumática, cuestionada, errática y dudosa,  ha estado, visiblemente, en manos de un significativo número de ejecutivos catalanes que desplazaron, con claro perjuicio profesional, a gran parte de los ejecutivos y profesionales de ENAGAS. Una toma de control, totalmente cruda, dura, agria y agresiva, en la que se ha pretendido y se sigue pretendiendo borrar cualquier seña de identidad de la empresa que lideró el sector hasta bien entrados los años 90. Un triste, caótico y tenso periodo durante el que, tras innumerables reorganizaciones, se ha expatriado, arrinconado, defenestrado o invitado "amablemente" a dejar la empresa a todos los que no han ofrecido el "perfil adecuado" o no han "rendido honores"  a este tipo de moderna acción corsaria, ni a sus adalides. Dos presidentes y cuatro consejeros delegados, en cinco años, al frente del Grupo y cientos de cambios de puestos de trabajo, de funciones o de destino en todos los niveles directivos y técnicos, han convertido al Grupo Gas Natural en una de las corporaciones que mayor confusión, frustración y desconfianza  genera en el presente y futuro de sus trabajadores.

Por otro lado, la defensa numantina de cuestionables y cuestionados planteamientos, por parte de Gas Natural, frente a la liberalización en ciernes y, consecuentemente, frente a la pérdida de los privilegios monopolistas, temporalmente adquiridos, ha repercutido en no pocos enfrentamientos con la Administración, que trata de mantener, no sin manifiesta dificultad, el estricto cumplimiento del espíritu de la ley de liberalización del sector de hidrocarburos y, por tanto, la del sector más necesitado de ella, el sector del gas natural. Y aunque, ahora, el equilibrio político es bien diferente del de la pasada legislatura, nadie desea, en el Gobierno, que el nacionalismo catalán, representado por CIU, pueda iniciar una radicalización en el delicado momento que atraviesa la política gubernamental frente al nacionalismo vasco. Esta es una baza de la que, todavía, el grupo catalán del gas, amparado por La Caixa, puede sacar alguna ventaja frente a la segregación de la denominada "nueva ENAGAS".

Harto vencidos los plazos fijados para la pactada pero anómala composición del Consejo de Administración de Gas Natural, La Caixa tuvo que ceder, desde principios del año 2000, en lo relativo a la composición paritaria del mismo,  admitiendo pasar a estar en minoría, así como, tuvo que ceder con la disminución de atribuciones de su Presidente, Antonio Brufau, Director General de La Caixa, que también dejó en octubre la presidencia ejecutiva de ENAGAS en manos de Guzmán Solana, un hombre de Repsol que pilotará la salida la salida a bolsa del 65% de ENAGAS. Solana, en su día, participó activamente en la privatización de Repsol, desde su anterior vicepresidencia en la petrolera. Se dice que fue quien defendió el asignar a la multinacional emergente, el nombre de la lata del aceite "REPSOL" que producía, desde tiempo inmemorial, la empresa CALVO SOTELO en su refinería de Puertollano.

La "nueva ENAGAS", cuyos activos futuros han sido o siguen siendo duramente negociados en un tira y afloja a tres bandas, Repsol, La Caixa/ Gas Natural, y la Administración, saldrá a bolsa en el año 2002 y será interesante ver como se reparten sus activos materiales y humanos residuales, si es que  le queda alguno de interés para los mercados, tras la rebatiña o expolio sufrido en su paso por Gas Natural. Esperemos que no solo salga a los mercados como una losa, posibilidad ya insinuada por el Consejero Delegado de Gas Natural, debido a las cuantiosas inversiones que se han de realizar, en el futuro, por sus potenciales nuevos accionistas. Parece que comienza a escribirse un discurso, al dictado de una mano negra, orientado a reescribir la historia de ENAGAS en los mismos y negativos términos de sus agitados comienzos.

Más detalles sobre la venta de ENAGAS y sobre sus beneficios para Gas Natural

Para Pedro Durán Farell, presidente de Gas Natural sdg, S.A., los dos acontecimientos más importantes de 1993 fueron, sin duda alguna: El primero, su nombramiento como presidente de ENAGAS y, por tanto, al final de su vida, el poder pilotar el gran monopolio del gas natural, desde ambas presidencias. Así se cerraba larguísimo ciclo  iniciado en los sesenta con su arriesgada decisión de introducir el gas natural en Cataluña. Y el segundo, la firma, el 22 de septiembre, en presencia del Ministro de Industria y Energía, Sr. Eguiagaray, del protocolo de intención para la compra del 91% de ENAGAS por Gas Natural sdg, S.A..

En el Protocolo también se decidía la segregación del proyecto del Gasoducto Magreb-Europa que sería construido por SAGANE, sociedad participada en un 91 % por el Instituto Nacional de Hidrocarburos (más tarde diluido en la SEPI, Sociedad Estatal de Participaciones Estatales) y en un 9 % por ENAGAS, que se encargaría de la gestión del proyecto de gran parte de la gigantesca inversión  a realizar, de 2300 millones de dólares, en la nueva ruta del gas natural de 1400 kilómetros que, desde Argelia y a través de Marruecos, llevaría el gas argelino hasta Córdoba, desde donde arrancaría una derivación hasta Portugal. Con esta última y "sabia" decisión se evitaban riesgos económicos para la nueva dimensión de Gas Natural sdg, S.A. que se reservaba la opción de recompra de la participación de la SEPI en SAGANE, opción que podría ejercitarse hasta cuatro años después de la entrada en servicio del gasoducto, prevista para finales de 1996.

Igualmente se estipulaba que Gas Natural tendría la opción de adquirir el 9% restante de ENAGAS, como se hizo, en 1998, aprovechando los, todavía, necesarios apoyos de CIU al PP. Aun así, la valoración que la SEPI fijó para esa participación fue tres veces superior, unos 15.000 millones de pesetas por el 9%, al de la valoración del gobierno socialista de 1994, establecida en unos 60.000 millones por el 91% de ENAGAS.

La venta de ENAGAS quedó materializada el 18 de junio de 1994 y con ella el apoyo de CIU al último y caótico Gobierno de Felipe González, una legislatura que crispó a la sociedad hasta límites insospechados, al aflorar, con inusitada crudeza, los numerosos escándalos de la larga era socialista.

La gallina de los huevos de oro

Entremos, ahora, a considerar la espectacular evolución de algunos de los resultados económicos que, tras la adquisición de ENAGAS, ha obtenido el Grupo Gas Natural, y que son atribuidos, por Gas Natural a la mejora de la gestión de los recursos, una vez consolidados, sin olvidar que los resultados del Grupo corresponden en más de un 80% a su actividad dentro de nuestras fronteras y, por tanto, a al enorme contribución de ENAGAS en ellos.

En 1992, la nueva Gas Natural sdg, S.A. era únicamente el resultado de la integración, de los activos de la práctica totalidad de las distribuidoras gasistas españolas, excluidos los de ENAGAS. La operación fue propiciada por Repsol, por su participación mayoritaria en el capital social resultante, y liderada, como no, por Catalana de Gas, feudo histórico de Don Pedro Durán Farell, bajo el paraguas protector de la Caixa, segundo accionista del nuevo emporio.

El importe neto de la cifra de negocios de Gas Natural sdg, S.A. fue de unos 100.000 millones de pesetas y los beneficios consolidados ascendieron a14.700 millones de pesetas. Los poco más de 37 millones de acciones la compañía, de 600 pesetas de valor nominal, cotizaron a 5.890 pesetas al cierre del ejercicio, lo cual suponía una capitalización bursátil de la compañía de 220.000 millones de pesetas (capital social suscrito 22.389 millones). El beneficio neto por acción fue de 639 pesetas.

Solo cuatro años después de la compra de ENAGAS, en 1998, la cifra de negocios consolidada alcanzó los 446.000 millones de pesetas, los beneficios fueron de 58.000 millones de pesetas. Las acciones (tras el split de 1997, de una acción por cuatro, de 150 pesetas de valor nominal y la simultánea ampliación de capital realizada con cargo a reservas que modificó el valor nominal por acción pasando éste de 150 a 500 pesetas) alcanzaron una cotización de 92,86 euros o 15.450 pesetas, equivalentes a un valor de 61.800 pesetas por acción antigua, frente a las 5.890 pesetas de 1992). Los poco más de 149 millones de acciones nuevas alcanzaron una capitalización bursátil de DOS BILLONES TRESCIENTOS SEIS MIL MILLONES de pesetas, diez veces superior a la capitalización bursátil de 1992 (capital social suscrito de 74.629 millones de pesetas tras la ampliación de capital citada). El beneficio neto por acción fue de 2,35 euros, 391 pesetas, equivalente a un beneficio por acción antigua de 1.564 pesetas.

En 1999, la cifra neta de negocio alcanzó los 527.000 millones de pesetas. Los beneficios del monopolio del gas, Grupo Gas Natural, alcanzaron los 71.000 millones de pesetas, pero los ecos de la liberalización del sector del gas, impulsado por el gobierno de Aznar en concordancia con las directivas de la UE, incidieron negativamente en la cotización del valor que descendió a una cantidad equivalente, por acción antigua, de unas 45.600 pesetas o 22,87 euros por cada acción nueva de 1999, tras un nuevo split de una acción por tres y del ajuste del valor nominal de la acción a un euro. (Capital social suscrito 74.503 millones de pesetas correspondientes a 447.776.028 acciones).

A finales de septiembre del año 2000, el mercado (con el Ibex 35 en unos 11.000 puntos) situó el valor de la acción, por la cantada y ya descontada futura segregación de los activos, residuales, de ENAGAS, en 18,50 euros (3.078 pesetas por acción nueva, equivalente a unas 37.000 pesetas por acción antigua) con lo que la capitalización de Gas Natural se ha situado en algo menos de UN BILLON CUATROCIENTOS MIL MILLONES DE PESETAS.

Las sucesivos split sufridos por la acción, los correspondientes ajustes de su valor nominal con cargo a reservas y la reciente publicación de datos, solo en euros, convierten en toda una aventura, no exenta de riesgos y posibles errores de interpretación, el analizar los datos históricos de esta compañía. Por tanto, de todo lo expresado, convendría retener lo siguiente:

Primero: Entre 1992 y 1999, el numero acciones suscritas se multiplicó por doce, ampliándose el capital social, con cargo a reservas, de 22.389 millones de pesetas a 74.503 millones de pesetas.

Segundo: Los pequeños accionistas, solo unos 20.000, poseían en 1999 el 2.8 % del capital de Gas Natural.

Tercero: la acción de GN tuvo una revalorización entre 1992 y 1998 superior al 1000%. y unas plusvalías de DOS BILLONES DE PESETAS.

La cotización por acción, pasó de 5.890 pesetas, en 1992, a 61.800 pesetas en 1998. Este hecho, totalmente cierto, es difícil de ser observado en la información de la compañía, que parece empeñada en disimular hecho tan meritorio en sus series históricas. Si consultamos la "estadística bursátil" de los informes anuales de 1998 y 1999, veremos como las series históricas, del apartado "última cotización", actualizan el valor histórico de la acción.

                                                                   AÑO
                                                 99 --- 98 --- 97 --- 96 --- 95 --- 94
Valor de la acción
Informe 1998 (euros): .......................92,86-47,48-45,38-28,40-17,01
Informe 1999 (euros): ............22,87-30,95-15,83-15,13-9,47

Está claro, leyendo la letra pequeña, que la empresa, había introducido, en 1999, un split de una acción por tres nuevas, como lo hizo, de una acción por cuatro, en el año 95 y que se trataba de actualizar las series históricas de la cotización tomando como referencia la última de 1999. Pero ¿cual sería, para un observador poco interesado o curioso, la impresión que esto produce cuando quiere comparar valores históricos reales y comprobar la revalorización real que la acción ha tenido para sus nuevos propietarios y para los históricos o antiguos?. Pues la conclusión inmediata sería que la acción de GN estaba a 5.800 pesetas en el 92 y que en el 98, según el informe del 99, estaba a 30,95 euros o 5.149 pesetas, o que, según informe del 1998, estaba a 90,86 o 15.117 pesetas. Lo que le será más difícil concluir es que esos 30,95 euros multiplicados por las doce partes (acciones) en que se ha dividido la acción a partir del 95, arrojan la cifra, bien distinta, de 371,4 euros o de 61.795 pesetas. O sea que, si un accionista, que tenía una acción en 1992, no hubiera vendido ninguna de las doce en que se la han dividido, sin tener que realizar desembolsos de ningún tipo, al final del 99 habría obtenido plusvalías cercanas al 1000%. el valor de la acción de 1992 se había multiplicado más de diez veces en ocho años. Unas aceptables plusvalías por las que muchos quisieran haber apostado en 1992, de haber estado próximos a la atalaya en la que los padres de la compraventa de ENAGAS estaban situados.

Accionistas y benficiarios

Ya que estamos con los accionistas o beneficiarios de esta magno negocio, hablemos un poco de la composición histórica del accionariado de Gas Natural sdg, S.A.

Los principales accionistas eran y son, en 1999: Repsol - YPF con el 45,3% del capital social y La Caixa d´Estalvis i Pensions de Barcelona con el 25,5%. Lo que hace un total del 70,8%. El resto del capital, en 1999, estaba en manos de poco más de 25.000 accionistas, un 12% más que en 1993. (En el año 2000 el Grupo Repsol -YPF alcanzaba al cierre del ejercicio, una participación del 47,04% y el Grupo Caixa del 26,09% de las 447.776.028 acciones, con lo cual los dos grandes accionistas conseguían absorber un 3,05% porcentaje similar al de la anterior participación de Iberdrola, y que evita el desplome del valor en el mercado. Toda una protección al pequeño accionista por el que tanta devoción se siente. Nuestra pregunta en septiembre del 2001 sería esta:¿Cómo se está consiguiendo consiguiendo mantener la cotización en plena crisis de los mercados nacionales e internacionales, agudizada por el ataque terrorista a las torres de Manhattan?).

En 1993, 21.000 accionistas, con menos de 1000 acciones por cabeza, poseían un 9% del capital social. Estos accionistas son  los que Pedro Durán  mencionaba con frecuencia como base fundamental de la catalanidad de la empresa, una "razón de peso" para que la presidencia de la empresa fuera catalana, su sede social radicara en Barcelona, y la Junta de Accionista, se celebrara en catalán y en Barcelona. Otros 1080 accionistas, con un número de acciones comprendidas entre 1.000 y 5.000 acciones por accionista, eran, en su conjunto, propietarios del 5,5% de la compañía. 103 accionistas, con un número de acciones comprendido entre 5.000 y 25.000, poseían el 2,6% de la empresa. 31 accionistas, con más de 25.000 acciones, sin incluir la participación de Repsol y La Caixa, poseían el 12,1% del capital de Gas Natural sdg, S.A. Esto significaba que un 83% del capital social estaba en manos de 33 accionistas, si incluimos a Repsol y La Caixa . O que el 91% de la empresa estaba en manos de poco más de 1.200 accionistas con más de 1.000 acciones por cabeza.

En 1999, estos porcentajes de participación habían variado sensiblemente. Los 20.800 accionistas, con menos de 1.000 acciones, poseían un 2,8% de la empresa. Unos 2.500 accionistas, con acciones comprendidas entre 1.000 y 5.000, tenían el 3,6% del capital social. Otros 600 accionistas, con un número de acciones comprendida entre 5.000 y 25.000, poseían el 4,1%, y 204 accionistas, con más de 25.000 acciones eran propietarios del 18,6% de Gas Natural sdg, S.A. O que el 89,4%, si incluimos a Repsol y La Caixa, estaba en manos de 206 accionistas. Lo que indica que el 97,2% de la empresa estaba en manos de 3.306 accionistas con más de 1000 acciones por cabeza.

Otro dato curioso es el descenso de 233 a 206 accionistas de 1998 a 1999, en esa franja de propietarios de más de 25.000 acciones, toda vez que la acción, tras las noticias de liberalización del sector del gas, se depreció en bolsa más de un 25%, depreciación que ha continuado hasta septiembre del año 2000. Sería interesante conocer si alguno de esos 27 accionistas o todos ellos eran propietarios de acciones y pertenecían al grupo de los 31 que, en 1993, ya habían tomado posiciones con más de 25.000 acciones. La melodía de las cifras es a veces muy significativa y arroja suficientes razones para divagar o para profundizar en cualquier análisis.

Con estos datos y los anteriormente citados, cualquiera podría establecer como se han repartido las plusvalías que el meteórico ascenso de una acción que, en 1998, cotizaba en bolsa a 12 veces su valor de 1990, fecha en la que ya se había producido la constitución de Gas Natural sdg, S.A. tras la absorción de Gas Madrid por Catalana de Gas propiciada por Repsol con la aportación de sus importantes activos gasistas. En 1998, los principales accionistas, unos 231 sin incluir Repsol ni La Caixa, les habría correspondido unas plusvalías del orden de los 1.200 millones de media por accionista. Mientras que los pequeños no habrían superado los 6 millones de media por accionista. Repsol habría obtenido, como plusvalía, cerca del BILLON de pesetas y La Caixa, MEDIO BILLON.

Nota: Considerando que en el año 2000 la participación de Repsol y la Caixa aumentó en un 3,05%, su participación total alcanza un 73,13%. Según el informe anual de 2000, el número de accionistas con más de 25.000 acciones, incluidos Repsol y la Caixa, ha pasado a 387 que controlan el 92% del capital. y 127 de ellos con más de 100.000 acciones. Con menos de 1000 acciones, 31.000 accionistas controlan solo el 2%, toda una participación popular de pequeños ahorradores. El 4% restante está en manos de unos 7.000 accionistas que poseen entre 1001 y 25.000 acciones. Lla acción se ha mantenido "milagrosamente" entorno a los 20 euros. Toda una respuesta a la realidad actual de los mercados y a la estructura del capital social)

Y aquí paz y después gloria, y demos un ¡viva! al triunfo del capitalismo popular, especialmente cuando está basado en la enajenación, por razones políticas, de las empresas del Estado, como ocurrió con ENAGAS. Una empresa pública en la que el Estado había inyectado miles de millones de pesetas y que había contado con ayudas del FEDER y financiación autonómica para el desarrollo de la red de gasoductos y extensión de los mercados industriales en varias áreas de España. Una empresa que, adquirida por poco más de 60.000 millones, ha aportado, de 1994 a 1999, a los beneficios consolidados del Grupo Gas Natural más de 80.000 millones de pesetas. Beneficios que han perdido, en solo cinco años, las arcas del Estado, junto a los que una privatización en toda regla, con acceso libre desde los mercados bursátiles, le hubiera reportado. Pero de estas cosas seguiremos hablando, pues el beneficio obtenido por Gas Natural y por sus accionistas mayoritarios o "históricos" con la compra de ENAGAS, redundó en claro perjuicio: del erarario público, de otros muchos y potenciales inversores institucionales y del tan cacareado como utópico "capitalismo popular".

También puede resultar un gran negocio el que está a punto de producirse con motivo de la próxima y forzosa salida a bolsa de lo que quede de ENAGAS tras la escisión y/o segregación de actividades y activos/pasivos. Gas Natural ha negociando con el Gobierno cuales serán los activos/pasivos residuales de ENAGAS a ofrecer a los mercados y ya ha anunciado la "escisión parcial" de las recientemente denominadas rama de Aprovisionamientos y rama de Arrendamiento Inmobiliario (¿?). Estas operaciones tienen como objetivo segregar, en su totalidad, las unidades económicas que forman esas actividades y traspasarlas, en bloque, a Gas Natural sdg, S.A., de acuerdo con los términos expresados en el anuncio público de convocatoria, para el 30 de octubre de 2000, de la Junta General Extraordinaria de Accionistas.

ENAGAS, eterna Ave Fénix, una vez desplumada de sus mercados industriales, de los contratos de aprovisionamientos de gas natural y de otros activos de su patrimonio, incluido su edificio histórico, del que ya ha sido expulsada a la vez que ocupada por Gas Natural S.A., saldrá a bolsa en el primer semestre de 2002, si los gurús lo aconsejan. Posiblemente podría hacerlo con nuevo nombre, como pretenden quienes desean olvidar a la víctima expoliada en todo este lucrativo entuerto,( "Algo que suene poco"- aconsejan- "Algo como así como Sociedad de Gasoductos Españoles o "Red Española de transporte de Gas", la REG, "reg"- "si algo así",le aconsejan a Guzmán Solana y a sus comunicadores) que integrará las instalaciones de recepción y los gasoductos de transporte de gas natural, las autopistas del gas natural, la "red de alta tensión" del gas natural, en la que los actuales propietarios mayoritarios Repsol, Caixa o Gas Natural, en su conjunto, no podrán participar con más del 35% en su futuro y revisado capital social.

Todo ello de acuerdo con las restricciones impuestas por el Gobierno, mediante la normativa liberalizadora del sector del gas, derivada de la Ley de Hidrocarburos. La operación posibilitará la entrada de otros operadores y accionistas en la nueva sociedad y en el negocio del transporte del gas natural. Así como, una mayor y más transparente competencia en los precios a los mercados o clientes finales. Y la nueva sociedad tendrá que apañárselas para vivir de los peajes que deban pagarle las compañias que utilicen su red de gasoductos y demás instalaciones de almacenamiento o regasificación. Nuevos socios que lo tienen difícil con el tiempo que se le ha dado al actual monopolio para saturar los mercados, pero esa es y ha sido siempre España. Todo libre competencia y beneficios para el pueblo. La energía cara, las telecomunicaciones caras, etc etc. y los paradores por las nubes.

La operación privatizadora, que debió realizarse directamente por el Estado, en su momento, pues los criterios de la UE sobre liberalización de mercados de la energía era suficientemente conocida en 1993, llega después de haberse tolerado, sin ningún pudor, la constitución del monopolio privado que ha representado el Grupo Gas Natural, hoy en tardía, resistente, correosa, cuestionable, opaca y supuesta e hipotética disgragación. Monopolio constituido "presuntamente",  insistimos, como parte de las compensaciones obtenidas por el nacionalismo catalán como precio del apoyo ofrecido al agonizante gobierno socialista de González en su última legislatura, la de salida a la luz de la opinión pública de los mayores escándalos y aberraciones conocidos de nuestra reciente historia democrática.

Con la "movida" u operación en ciernes, todavía pueden enriquecerse muchos de los actuales y futuros propietarios de Gas Natural, de eso se trata. La evolución de la cotización en bolsa de Gas Natural sdg, S.A., durante el último trimestre de 2001, será el barómetro que indique las expectativas de nuevo negocio que los pocos, pero cualificados accionistas mayoritarios y su corte esperan obtener. Estemos atentos.

El valor, que en marzo de 2001 tocó suelo en los 16.65 euros, ha iniciado una lenta y significativa recuperación, está comenzando a ser fuerte y, una vez más, supuestamente controlado por unos pocos "cuidadores", como, sin duda alguna, ha ocurrido, en varias ocasiones de la historia de esta acción, pues es difícil atribuir estos y anteriores movimientos u oscilaciones del valor a la influencia pura y dura del mercado o de los accionistas minoritarios que, poco a poco, han quedado relegados a la posesión de un escaso 2% de las acciones de la empresa.

Va siendo hora de que las empresas, especialmente las que ofrecen un servicio público, den entrada a una mayor participación del gran público en su accionariado, para que realmente se pueda conocer su auténtica valoración por los mercados nacionales o internacionales y que dejen de ser el refugio de intereses políticos o económicos indescifrables. Es una paradoja que el accionariado de Repsol supere los 500.000 accionistas, y que sus grandes accionistas, BBVA (10%), La Caixa (10%) y Pemex (5%) poseyeran un 25% de la empresa, en 1999, mientras se mantiene una estructura del accionariado en su filial, Gas Natural,  tan diferente. Igualmente, sería el momento de iniciar una debate público sobre el papel de las cajas de ahorro en todo este negocio, pues no es de recibo que los gobiernos regionales o autonómicos estén "nacionalizando", mediante su influencia en estas entidades, una serie de empresas que ya fueron del Estado español antes de su privatización. Máxime, cuando ese proceso responde a la contraprestación de favores políticos entre los nacionalismos y los gobiernos de la nación.

FIN
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Próxima entrega:

Aconteceres y curiosidades de la historia de ENAGAS y del gas natural en España.

En ella podréis contemplar, desde algunos curiosos detalles de  las guerras entre los tecnócratas y los "azules" por liderar la construcción de una nueva industria energética en España, de la mano de los Valero Bermejo, Boada, Fernández Ordoñez, Boyer, del Pino,  e incluso Mariano Rubio aparecerá en su breve periplo como director financiero, allá mediados los 70,  hasta el momento actual. Serán las anécdotas del triunfo de una empresa y de un sector que, después de estar casi sentenciado a muerte, acaba con el "resucitar escénico" de uno de sus principales actores, ENAGAS, el eterno y paciente Ave Fenix del gas natural. Hoy una longeva mariposa, rara entre su especie, ocultó la llama amenazadora y rige los destinos del gas. Recordemos al atribulado Icaro en su escapada soberbia desde los abismos: Contra todo aviso, su inconsciencia le impulso a volar demasiado alto, pero sus prestadas alas de cera se derritieron por el natural calor del sol, por la luz y por el brillo de sus grandes llamas, por los rayos que penetran en cualquier soberbia oscuridad o engaño. (Todo poesía ¿o no?)